El año pasado Wyler Vetta celebró un hito raro y valioso: cien años de historia. Un siglo de relojes que han atravesado épocas, estilos y generaciones, siempre fieles a una idea de elegancia eterna. Hoy, a doce meses de aquellas celebraciones, la casa continúa honrando su pasado con una nueva creación que mira hacia el futuro: la Jumbostar Solo Tempo.
Quien conoce el nombre “Jumbostar” sabe que no es un simple reloj, sino un icono capaz de contar historias. Esta nueva versión conserva el carácter y el estilo del modelo original, reinterpretándolo para el hombre y la mujer de hoy. Es un reloj versátil: combina con un traje en la oficina, acompaña un atuendo relajado en el tiempo libre y no teme al agua, gracias a una hermeticidad hasta 10 ATM y al práctico bisel interior giratorio con clic.
La caja de acero satinado está equilibrada en proporciones: 40 milímetros de diámetro, 48 milímetros de asa a asa, grosor de 10,9 milímetros incluyendo el cristal (8,9 sin él). Las esferas, ofrecidas en cuatro variantes cromáticas – negro, azul, verde y óxido – están protegidas por un cristal de zafiro abombado con tratamiento antirreflejo, que realza los colores y da profundidad a la vista. El realce giratorio unidireccional, controlado por la segunda corona, es un guiño técnico al mundo de los relojes profesionales, mientras que el fondo atornillado garantiza solidez y resistencia.
En su interior, el protagonista es el movimiento La Joux-Perret G100, un calibre mecánico de carga automática de alta gama, capaz de funcionar a 28.800 alternancias por hora y de asegurar una reserva de marcha de 68 horas. Esto significa que, aunque se deje sin usar por un par de días, se encontrará puntual y listo para usar.
La Jumbostar Solo Tempo es más que un reloj: es un puente entre lo que Wyler Vetta fue y lo que será. Un compañero de viaje que lleva consigo un siglo de experiencia y el deseo de seguir escribiendo nuevas historias, en la muñeca de quien lo elija.



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